1 ¿Metastasis?
El cáncer, desde la perspectiva de la ciencia médica, es un conjunto de enfermedades caracterizadas por “el crecimiento descontrolado y propagación de células anormales” en el cuerpo; células que parecen tener la capacidad de invadir tejidos circundantes y, en algunos casos, diseminarse a otras partes del cuerpo a través de la sangre o el sistema linfático. Y este principio de “metástasis” sustenta todo tipo de terapia oncológica con el fin de “evitar la propagación” tumoral.
Aunque eso es conocido y ampliamente difundido, es importante aclarar que nadie en el mundo ha podido decodificar los mecanismos que dirigen esa “metástasis” hacia órganos específicos. Por lo pronto se sabe que, en cultivos de laboratorio, las células que no se unen a una superficie no pueden multiplicarse, fenómeno conocido como “dependencia al anclaje”; cuando no existe o se les niega ese punto de anclaje, entonces las células hacen apoptosis (muerte programada). También se sabe que cuando el cuerpo goza de buena salud, ninguna célula migra o puede salir del tejido para instalarse en otro, ya que si lo intenta muere en el camino.
La Academia Nacional de Ciencias en Norteamérica confirmó en varias publicaciones, que nunca ha sido posible observar células cancerosas vivas en el flujo de sangre o en alguna parte del sistema linfático en pacientes que padecen cáncer. Lo único que se ha podido identificar han sido anticuerpos (proteínas), pero nunca células cancerosas “metastásicas” viables. Lo raro es que pesar de que en ningún lugar del mundo se ha podido observar que células de un tumor primario se anexen de forma natural a otro tejido u órgano, la FDA norteamericana autorizó administrar terapias oncológicas para “evitar la propagación del cáncer” sin haber comprobado su existencia.
Ahora bien, más allá de esto, y si la metástasis no existe, ¿por qué quienes padecen cáncer en algún tejido, pasado un tiempo presentan cáncer en otro?
Cualquier falla energética sistémica, provoca la aparición de células cancerosas en diferentes tejidos del cuerpo. En cuerpos sanos, la apoptosis aparece en todas las células que han cumplido su misión y necesitan renovarse, para así dar lugar a otras células nuevas y jóvenes. Pero si ese proceso se detiene (hay razones multifactoriales para que eso suceda), las células se avejentan y pasado tiempo aparecerá cáncer. Se sabe que para que pueda formarse un tumor de tres milímetros, tienen que pasar 6 a 8 ciclos de desprogramación en el tiempo de vida programado celular. La resistencia a la apoptosis es reconocida como un rasgo importante del cáncer en los últimos veinte años.
¿Cuál es nuestra tesis entonces?
Por olvido, desconocimiento o ignorancia sobre el proceso natural de apoptosis celular, lo único que se les ocurrió a las farmacéuticas fue tratar de envenenar, quemar o extirpar esas células cuando se avejentan. Una extraña misión de tratar de matarlas sin atender la causa principal. Al referimos a un tumor, hablamos de “paquetes de células” o tejido que después de cumplir su misión en un tiempo de vida programado no muere. Ya no hizo apoptosis. Así es como el cuerpo ausente de apoptosis funcional presenta fallas celulares en cualquier tejido. Aparecen nuevos cánceres.
Sustentamos esta afirmación dado que se acepta biológicamente, que el cuerpo es un sistema abierto y dinámico a través del cual todo fluye y cambia continuamente. La destrucción de células viejas y la formación de nuevas están en equilibrio dinámico permanente. Idealmente en un plazo no mayor a quince años, todo ser humano sano reemplaza el 100% de las células que componen su cuerpo, todas, incluidas las óseas y neuronales. Es importante aclarar que ese proceso de reemplazo no se produce en el cuerpo al mismo tiempo; el tiempo de vida programado celular depende del tipo de célula - tejido – órgano – y función que realiza.
Si el cuerpo tiene más de 200 diferentes tipos de células, de igual modo existen diferentes tiempos de vida programados. Aunque las células del cuerpo tienen los mismos ritmos vitales, algunas de ellas viven pocas horas (sanguíneas) mientras otras lo hacen por más de diez años (óseas y neuronales). Nuestra investigación y desarrollo de protocolos del Cargador de Mitocondrias no persigue “combatir la metástasis”, sino brindar solución a esa ausencia de apoptosis derivada de una falla sistémica en el funcionamiento de los motores moleculares mitocondriales.
Ya lo mencionamos:
Sin adenosín trifosfato (ATP) o energía vital, las células, tejidos, órganos y sistemas colapsan y el cuerpo muere. El cáncer, con base en nuestra investigación, es consecuencia de esa falla sistémica en el sistema energético que la mayoría de las veces y de forma desafortunada culmina en muerte. Sin cáncer (que técnicamente consideramos una desprogramación energética celular), solo se produciría necrosis en el cuerpo.
Nosotros consideramos que el cáncer es un foco amarillo, el sensor que indica falla en la producción energética celular.
¿Cargador de Mitocondrias?
Una gran ventaja del procedimiento que desarrollamos (hidrolizar y por medio de fonones acarrear cationes de hidrógeno a las intermembranas celulares para activar los motores moleculares), es forzar la producción de energía vital, con la que las células se renuevan, los tejidos trabajan normalmente, los órganos funcionan correctamente, los valores químicos y clínicos se estabilizan y la homeostasis se recupera.
El secreto de nuestro éxito está en haber puesto atención en los motores moleculares mitocondriales, las fábricas de energía humana.
Longevidad y salud
El envejecimiento y la muerte son inevitables; retrasar su aparición dependerá del buen funcionamiento de los numerosos mecanismos que existen que permiten que las células reparen daños y sean sustituidas por nuevas. Solo que esos mecanismos sin energía vital no podrán hacer nada. El cuerpo humano será longevo y se mantendrá sano mientras conserve la capacidad de repararse y renovarse en el tiempo de vida programado. Es debido a variaciones en el material genético, mutaciones o recombinaciones que los individuos muestran características diferentes, mismas que a lo largo de la vida se ponen a prueba al tratar de adaptarse a las condiciones ambientales existentes.
Es un simple principio evolutivo.
Si es verdad que la duración de la vida se determina genéticamente, es lógico suponer que exista un reloj general interno que mida el tiempo y controle el proceso de envejecimiento corporal. Solo que ese reloj cronológico es el resultado de la suma varios relojes fisiológicos que determinan la duración de células, tejidos, órganos, sistemas y, por ende, de la vida corporal.
Como pioneros en la instrumentación de este procedimiento proponemos cambiar el nombre de -enfermedad- a "informedad".
El cuerpo sabiamente informa por medio de inflamación, dolor y tumoración cuando su sistema de producción energética falla y su reloj biológico se altera. Cuando los motores moleculares mitocondriales se detienen, esa célula dejará de cumplir su misión en el tejido – órgano y también perderá noción de cuál era el tiempo de vida que tenía programado. Cuando el proceso de apoptosis se detiene afecta no solo a un tejido, sino a todos los del cuerpo.
Cambiemos el discurso: la causa de muerte no es la metástasis, es la falta de energía vital.
El Cargador de Mitocondrias y sus diferentes protocolos de -Reprogramación celular y Carga Mitocondrial- marca un avance significativo en la biomedicina al demostrar que si es posible revertir el funcionamiento de las células cancerosas mediante la activación de sus motores moleculares mitocondriales. Este enfoque innovador asegura tratamientos más efectivos y menos agresivos. El potencial de esta tecnología no se limita solo a paliar todo tipo de cáncer, sino que además es aplicado a una amplia gama de inflamaciones celulares en tejidos de diferentes órganos (diabetes, fibromialgia, rinitis, prostatitis, dolores agudos, etc.) así como en diferentes neoplasias como una nueva forma de intervención terapéutica basada en la restauración celular en lugar de su eliminación agresiva.
Los resultados clínicos obtenidos en los ultimos 17 años aplicando Reprogramación Celular aplicando un Cargador de Mitocondrias como diana antitumoral en personas enviadas a cuidados paliativos o declaradas en desahucio por sus médicos tratantes, han resultado muy alentadores y positivos. Por medio de este documento confirmamos la enorme viabilidad de -restaurar mecanismos apoptóticos- como estrategia terapéutica contra enfermedades crónicas degenerativas y especialmente para salir adelante del cáncer.
Es importante tener en cuenta que el Cargador de Mitocondrias no es un reemplazo para los tratamientos médicos convencionales; se utiliza como complemento para mejorar la salud y el bienestar humano.
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2025.